Andrés Manuel, cuando se declaró presidente legítimo de México | Imagen: commons.wikimedia.org

Andrés Manuel, cuando se declaró presidente legítimo de México | Imagen: commons.wikimedia.org

Parece ser que México tiene una regla cuando se trata de resultados: si no te gusta, crea caos. Y en comparación con todas las otras reglas mexicanas, incluyendo las leyes constitucionales, a ésta sí se le hace caso. ¿No te parece la Reforma Educativa? Plantón en el Zócalo. ¿No estás de acuerdo con la resolución de la PGR en cuanto al Caso Ayotzinapa? Plantón en el Zócalo. ¿No te gustó el resultado de las elecciones presidenciales? Plantón en el Zócalo.

Es tan común escuchar sobre plantones y marchas en contra del gobierno y sus resoluciones que pensamos que, cuando uno no obtiene el resultado que quiere, lo normal es crear caos y hacer un berrinche. El más grande de todos, a mi parecer, fue llevado a cabo por Andrés Manuel López Obrador en 2006 tras saberse los resultados de las elecciones presidenciales.

El domingo 2 de julio de ese mismo año se celebraron en México elecciones generales en las cuales se elegía al presidente del país junto con los diputados y senadores de la cámara baja y alta. Entre los principales candidatos se encontraban el mencionado anteriormente, representando al Partido de la Revolución Democrática (PRD), Felipe Calderón del Partido Acción Nacional (PAN) y Roberto Madrazo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en conjunto con el Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM).

Los resultados preliminares de las elecciones, hechos públicos a las 23:00 horas de esa misma noche, dieron a conocer que Calderón (PAN) había ganado la presidencia con un estrecho margen ante el candidato del PRD, López Obrador. Este margen era de 0.56 por ciento, lo que inmediatamente despertó dudas entre la población que principalmente apoyaba a este último, quien desconoció el resultado alegando que hubo fraude electoral.

¿Su forma de lidiar con la situación? El 20 de noviembre de ese mismo año López Obrador se autoproclamó, de forma simbólica, ‘presidente legítimo de la nación’ e incluso hizo una toma de protesta en el Zócalo. Todo esto sucedió después de que los simpatizantes del representante del PRD exigieran una apertura de los paquetes electorales y pidieran que se contara ‘voto por voto, casilla por casilla’; lema que se convirtió en representante de la causa. Tras hacerse saber los resultados oficiales, los cuales le dieron la victoria a Calderón, los simpatizantes de Obrador advirtieron que “si Andrés Manuel dice ‘nos vamos a las manifestaciones’ ahí estaremos; no descartamos la movilización ciudadana y resistencia pacífica”.

Y tenían razón de reclamar el reconteo de los votos, no es la primera vez que se hace, sin embargo, hay formas de pedirlo, y atentar contra los derechos de los terceros al ser agresivos en sus manifestaciones e implantarse en el Zócalo no es una de ellas.

Los mexicanos tienden a hacerse las víctimas y al hacer esto descartan cualquier otra opción de acción y toman la que les parece más sencilla: caos. Sin embargo, el caos únicamente empeora las cosas; como podemos ver con el movimiento del ’68 en México: al igual que la violencia genera más violencia, el caos también más caos. Y es por eso que no hemos podido llegar muy lejos.

Un ejemplo claro son las elecciones de 2000 en Estados Unidos. En ese entonces el nombre de George W. Bush no tenía tanta importancia como lo tiene ahora. No obstante, no tardó en generar polémica. Originalmente, Al Gore, candidato demócrata a la presidencia, ganó las elecciones con 48.38 por ciento frente a 47.87 por ciento de Bush. Sin embargo, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos volvió a contar los votos en el estado de Florida, el candidato republicano obtuvo la victoria en el voto estatal, lo que le dio, finalmente, el triunfo más cerrado y polémico de la historia de Estados Unidos.

En primera, se puede ver la diferencia en las distintas acciones que llevaron a este evento histórico. Bush no se manifestó violentamente ni atentó contra los derechos de terceros. Sí pidió un recuento de los hechos y éste finalmente le dio la victoria, sin embargo esto no hizo que su oponente, Al Gore, se autoproclamara ‘legítimo presidente’ e hiciera un platón el Washington Square Park; simplemente aceptó su derrota y pasó al siguiente capítulo.

A mí de chiquita me enseñaron: ‘el que se enoja, pierde’. Pero esto no es algo que le hayan enseñado al pueblo mexicano. Somos como un niño malcriado en el supermercado: hacemos berrinche hasta que conseguimos lo que queremos. Es por eso que, al siempre enojarnos, continuamos perdiendo.

Con información de: Wikipedia y El Observador, y el documental de la Barbarie a la Esperanza.

Maite Mainero