Es la segunda parada que hace el tren después de que lo abordamos en la estación del centro de Friedrichshafen: la Stadtbahnhof. Por lo menos cinco familias esperan en el andén. Cada una lleva puesto en conjunto un disfraz diferente: la primera familia que sube viste unos simpáticos trajes de cebra tipo mameluco que cubren a cada integrante de pies a cabeza exceptuando el rostro; son los dos padres y sus dos hijos. 

Junto a nosotros se sentó un grupo con una vestimenta particularmente extraña: era una especie de traje de oso color verde pino, zapatos acolchonados color mostaza y máscaras que parecían ser de alguna criatura mágica. Hay muchos poblados diferentes y cada uno tiene su traje típico. Son disfraces muy viejos, con muchos años de antigüedad, la gente los cuida y cada año los vuelve a usar solamente en estas fechas, cuenta Cristina, una estudiante hispano-alemana que va disfrazada de policía.

***

Apenas unos días han pasado desde que comenzó febrero y todo Alemania está de fiesta celebrando el carnaval conocido como “Die füntfe Jahreszeit”. La tradición es originaria de la ciudad de Colonia y se vive en todo el país para festejar el próximo fin del invierno y hacer un llamado a la primavera. Es una de las conmemoraciones culturales más importantes del país y cada año las calles son escenario de múltiples desfiles y caravanas donde los ciudadanos se reúnen para bailar, cantar y, por supuesto, beber mucha cerveza.

Carnaval Alemania

A las dos de la tarde las cajas de los supermercados están llenas, saturadas de jóvenes que aprovechan las fechas para surtirse de alcohol. La mayoría de adultos y niños está disfrazada y lista para comenzar el desfile, desde dentro o desde fuera. El frío es visitante: los 3ºC que cobijan a Friedrichshafen y Ravensburg no son ningún impedimento y son incluso bien recibidos por todos los personajes.

Un pequeño niño de piel morena y cejas gruesas está en primera fila para el desfile, no mide más de cien centímetros y viste una sudadera gris con capucha. Cada tanto voltea la mirada a su papá esperando aprobación y éste lo abraza y besa con un amor que contagiaría a cualquiera. Sus ojos tienen un brillo e inocencia tal que mi cámara quedó prendada y tuvo que capturarlos. Padre e hijo son refugiados sirios y pertenecen al millón de inmigrantes con apenas unos meses viviendo en Alemania. Samir despertó temprano para venir a ver el desfile, ustedes no son de aquí, ¿verdad? Es bueno que muchos estudiantes extranjeros puedan ver esto”. Samir no habla casi nada de inglés todavía, pero con los ojos era capaz de decir todo.

***

Las brujas abren el desfile: un vestido color guinda, un mandil, guantes negros, mayas y máscaras verdes con color rojo en las cejas y mejillas son el primer atuendo. Cada bruja camina apoyada de una vara de madera de unos dos metros de altura. Las máscaras sonríen y apenas se logran ver los ojos de los hombres y mujeres debajo de ellas.

Después de unos cuantos grupos de brujas con trajes y máscaras de todos los estilos, llegan los que parecen ser gorilas. Cada miembro está cubierto completamente por un disfraz de primate negro que seguramente eliminó el frío de sus cuerpos. Un niño va sobre los hombros de su padre, no usa máscara, seguramente prefirió respirar que cubrirse del frío.

Carnaval Alemania

La caravana continúa y los encargados del ambiente son los tambores, las matracas, y un sinnúmero de instrumentos de viento que tocan melodías tradicionales del país mientras la gente canta y baila a su ritmo.

***

La celebración del carnaval comienza oficialmente el primer jueves de febrero, este primer día se conoce en alemán como “Gumpiger Donnerstag. El lunes siguiente recibe el nombre de “Rosen Montag”, cuya traducción literal al español es “Lunes Rosa”; este día se festeja principalmente en la ciudad de Düsseldorf, en el oeste del país. Los dos días próximos se conocen como “Faschingsdienstag” y “Aschetmittwoch”, siendo este último el miércoles de ceniza.

Carnaval Alemania

En las regiones del norte y centro de Alemania el carnaval es concebido más como un evento político, mientras que en el sur es considerada una tradición motivo de fiesta en la que diversas vestimentas, que llevan generaciones en las diferentes familias, son portadas una vez más.

Para despedir al invierno llega el día sábado, conocido como “Funken”: la tradición consiste en encender fogatas y colocar en la punta una bruja que la misma gente fabrica. A la bruja se le prende fuego como una expresión de descontento por el frío; si se quema a buena velocidad y completamente, se cree que el invierno por fin ha terminado y se aproximan los días de calor; si la bruja no se quema por completo, se tiene la creencia de que el frío permanecerá unas semanas más.

Los desfiles cesan alrededor de las cuatro de la tarde. Las calles están bañadas en papel cortado, confeti y dulces. Los niños tienen el estómago lleno y los jóvenes y adultos disfrutan de los efectos de la cerveza.

Los trajes y las máscaras van al armario a esperar un año más y la gente cruza los dedos para que el frío se despida y lleguen por fin al sur los días de sol y calor.

Nayeli García

***

Nayeli GarcíaNayeli García es estudiante de Comunicación en la Universidad Panamericana. Fotógrafa que inicia su camino en el fotoperiodismo social y cultural aventurándose en Europa. Cuenta historias de Alemania para México en letras e imágenes.