David Otero no quiso esperar más tiempo y llegó a la Ciudad de México una semana y media antes de su concierto del próximo 28 de junio en el Lunario del Auditorio Nacional.

En cuestión de días, el cantautor madrileño se reencontrará con el recinto que lo vio saltar, bailar y reír en noviembre de 2015. A él lo siguen acompañando una guitarra a hombros y la barba que cubre gran parte de su rostro, pero mucho ha cambiado desde la última visita de David a la capital mexicana.

Para su tercer material discográfico, el músico de 37 años encontró un protagonista al que conocía de sobra: él mismo. Su nombre y apellido sirvieron como título al álbum que logró colocarse en el número 1 de iTunes España durante la semana de su lanzamiento, en enero pasado.

Distintas ciudades de su país ya saben cómo suenan en directo las canciones que forman parte de su obra homónima. Esta dio inicio a una nueva etapa en su carrera artística, marcada por letras personales e íntimas que narran experiencias de su autor.

Quien no sobrevivió a esta evolución fue “El Pescao”, sobrenombre que lo acompañaba desde su años como guitarrista en El Canto del Loco, la banda que, junto a su primo Dani Martín, colocó a David en lo más alto del pop rock español de la década pasada.

Además de recorrer las calles de la Ciudad de México, para empaparse de su gente y folclor, David Otero ha aprovechado estos días para platicar con los medios locales. El jueves 23 de junio, tras finalizar un par de entrevistas para televisión, David respondió las preguntas de DiarioUP.

El formato digital de nuestro sitio permitió que el cantante español se recostara en el respaldo de su asiento y relajara sus músculos faciales. Así, los siguientes minutos transcurrieron más como una plática informal que como una actividad de promoción.

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Pregunta: Tuvimos oportunidad de charlar en la víspera de tu último concierto aquí en 2015, y comentaste que lo que más te gustaba del público mexicano era su actitud y energía. Aquel día, desde los asientos del Lunario, así se vivió, ¿tú cómo lo recuerdas?

Respuesta: Me encantó el concierto, por eso vuelvo. Fue muy bonito y tengo muchas ganas de repetir. El trabajo y esfuerzo de estos últimos meses –agendar la fecha con el Lunario, supervisar la producción, traer a los músicos, preparar los ensayos– son para que cuando llegue el día del concierto la gente se la pase increíble.

Desde que terminas la gira de Ultramar te han pasado muchas cosas. Grabas y publicas un tercer álbum de estudio, lo giras por España con algunos recintos agotados y la próxima semana lo presentas en México. Incluso, el equipo de tus amores (Real Madrid) gana otras dos Champions. ¿Cómo calificarías este último par de años?

¡Quién iba a decir lo de las Champions! Han sido unos años muy bonitos. El primer año de composición y producción del álbum fue maravilloso, fui afortunado de tener un equipo excelente a mi lado. Precisamente en un viaje en México surgió la idea de crear el disco. He disfrutado mucho todo lo que ha pasado desde entonces. En España el recibimiento ha sido muy bonito, y me gustaría que aquí en México fuera algo parecido, pero sé que hay que trabajar mucho y remar mucho para conseguirlo. Por eso andamos por acá.

Con tan solo leer el título de tu nuevo álbum no sería descabellado pensar que es de lo más personal e íntimo. ¿Qué tanto puede alguien conocer y descifrar quién es David Otero con escuchar estas 12 canciones?

Hay parte descifrable y parte indescifrable, eso es lo que me gusta. No es un desnudo integral, es una seducción. Hay partes que se ven y otras que se esconden, no alcanzas a observar todo. Yo creo que el misterio en la música radica ahí, en escucharla y decir: “yo creo que a esta persona le pasa esto”, o “yo creo que lo que dice es por esto”. Esa especulación es maravillosa. Es interesantísimo ver cómo se juega con ello en los discos.

Simplemente con escuchar la primera media hora del disco yo me dije: David es un romántico que siempre está saltando y bailando de alegría.

Hay mucho romanticismo y luego no, también hay partes de melancolía, de tristeza. Me gusta comparar la experiencia de escuchar un disco con una relación. En un primer impacto ves algunas cosas, como cuando conoces a alguien las primeras tres veces. Luego, cuando llevas tres meses conociendo a esa persona, las cosas ya no son las mismas. Eso es lo bonito de las relaciones. Un disco, al final del día, es un canal con el que te relacionas con otros.

A lo largo del disco es posible notar varios temas recurrentes. El cielo y el mar aparecen en varias ocasiones, así como el Sol que ya es un viejo conocido en tus letras. ¿Dónde encontraste la inspiración para estos temas?

Mucha gente, incluso amigos cercanos, me dicen: “Oye, esas palabras aparecen mucho en tus canciones”. He tenido la tentación de cambiarlas, pero no las quiero erradicar. Son parte de lo que yo siento, de mi lenguaje a la hora de compartir música. A mí me inspira eso y me dice muchas cosas, por eso no quiero quitarlo. Yo veo el mundo como un conjunto, no veo solo personas, solo carteras o solo trabajo. Veo atardeceres, amaneceres, luz todo el tiempo, y esos elementos son parte de la vida, tienen que estar ahí.

Otro aspecto que me gustaría rescatar es el de la “Micromagia”, que da nombre a tu segundo sencillo. En estos tiempos tan difíciles, con noticias desoladoras cada tercer día, creo que a todos nos vendría bien un poco de lo que tú llamas “Micromagia”: buscar en nuestros bolsillos alegría y poder ver un mundo diferente. ¿Eso, tú cómo lo logras?

Una de las cosas que me ayuda es no pensar tanto todo. Si estás todo el rato pensando demasiado, llegas a niveles demasiado profundos y rebuscados de ti, que no dejas aparecer lo sutil, como que lo aplastas un poco. “Micromagia” habla de lo sutil, de lo que pasa desapercibido. De todo a lo que no le damos importancia pero sí que la tiene. A mí me encanta estar muy pendiente de los microdetalles de la gente: miradas, gestos, abrazos. Me encanta vivir así la realidad, porque me parece que estoy en otro lado diferente de muchas personas que viven la vida de una manera muy normal, y que solo se fijan en lo mismo. Me gusta sentirme un Sherlock Holmes de las cosas e intuir por detalles qué es lo que hay detrás. Eso es la micromagia.

Lo has hecho muchas veces en los últimos años, pero ¿qué sientes cada vez que el avión va aterrizando en una inmensa ciudad que parece no tener fin desde la ventanilla del avión y escuchas: ¡Bienvenido a la Ciudad de México!?

Yo tengo un ritual que hago siempre que vuelo: le hablo al sitio al que voy. Es un poco una locura psicomágica, o un mantra que me repito a mí mismo. En mi cabeza le pido permiso al sitio para ir y le doy las gracias por estar ahí. Le pido permiso para conocer a gente buena, para cantar y que sea una estancia agradable. Me doy la oportunidad de darle la bienvenida al lugar al que voy. Y lo hago con sitios que son especiales, como México, y me encanta.

¿Qué significa México para ti? Desde el plano personal hasta el artístico.

Significa aventura. Es un lugar salvaje, caótico y precioso a la vez. Aquí vive un montón de gente a la que quiero y admiro, y hay muchos amigos y sitios para descubrir. Es una ciudad que te sorprende cada vez que vienes: nunca se repite y no es nada previsible.

Recuerdo que me decías que eres fan del corredor Condesa-Roma, pero ¿qué misterios de la capital mexicana aún no exploras y tienes ganas de hacerlo?

No me quedo siempre en la misma zona de la ciudad, porque siempre disfruto descubrir algún bar, una esquina donde tomar un café o una tienda de ropa que me gusta. No conozco Xochimilco y me gustaría mucho hacerlo.

¿Cómo calificarías a “David Otero”, el álbum, en tres palabras?

Así de bote pronto: divertido, profundo y real.

¿Y a David Otero, la persona?

Ni idea, que lo digan otros. Me cuesta mucho definirme a mí mismo porque tengo muchos momentos distintos: caos y orden, como todos.

Una vez consolidado el papel de autor y cantante en solitario, ¿cuál es el siguiente paso que te gustaría dar en tu carrera profesional?

Sigue tocar muchísimo, que es lo que más feliz me hace. También es duro porque tiene momentos intensos. Quiero seguir empujando mi carrera y luchando por lo que quiero, dando todo de mí en cada momento.

Y siendo fieles a tu primer single de este álbum, ¿alguna experiencia de toda tu carrera musical que te gustaría repetir solo “Una vez más”?

Probablemente…nada. Lo divertido de este trabajo es que las cosas no se repiten una única vez, o dos o tres. Lo único que no me gustaría repetir nunca más son algunas relaciones personales con gente con la que he trabajado en ocasiones que son tóxicas y hacen mucho daño.

Al ser este un medio universitario, a nuestros lectores nunca nos queda de más escuchar consejos de personas que consiguieron realizarse en lo que deseaban. ¿Algunas palabras que puedas dedicarnos a quienes apenas comenzamos nuestra travesía profesional?

Me gusta dirigirme a la gente que no va a hacer lo convencional, a la que trabaja en algo distinto y quiere hacer fotografía, diseño, música o teatro. Todo lo que más molesta a los papás. Mi consejo es que crean en ello y no se rindan, porque son quienes lo tienen más difícil. Es muy duro conseguir lo que uno quiere, pero cuando llega es muy agradecido. No se sientan mal por ser diferentes y por querer algo distinto.

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La plática con David Otero terminó al filo de las 19:00 horas, poniendo fin oficialmente a su día de promoción con los medios. Tras dedicarle un piropo a la playera de “Green Day” que vestía un servidor, el músico español no quiso despedirse sin antes recomendarle a los lectores de Diario UP escuchar el álbum “Entretelas” de Fon Román y ver la cinta “Into the Wild”, dirigida por Sean Penn.

Motivado por el tráfico que rodeaba las oficinas de su sello discográfico, no tardó en colgarse la guitarra que lo esperaba junto a su asiento para salir a enfrentarse a la habitual congestión vial de un jueves por la tarde en la capital.

Te invitamos a ser testigo de la presentación en directo de David Otero y su disco homónimo el próximo miércoles 28 de junio en el Lunario del Auditorio Nacional. Los boletos se pueden adquirir en las taquillas del recinto y a través del sistema Ticketmaster.

Héctor Tapia Martínez