Treinta y dos equipos buscaron la gloria europea. Ahora solo quedan cuatro: Real Madrid, Atlético de Madrid, Juventus y Mónaco. Ha sido un largo camino para estos combinados con momentos dulces, goles, angustias y victorias.

Los cuartos de final han terminado y grandes equipos, con muchas posibilidades de alcanzar la ansiada final, han sido eliminados. Solo aquellas escuadras que logren jugar con madurez, audacia y valentía conseguirán llegar a la gran final en Cardiff, Reino Unido, el próximo 3 de junio.

El Real Madrid venció el martes con autoridad y personalidad al peligroso Bayern Múnich. Después de conseguir una importante victoria en Alemania de 2-1, los merengues, en un partido difícil y visualmente atractivo, lograron vencer de nuevo a los bávaros por un marcador de 4-2. El equipo alemán, comandado por Carlo Ancelotti, jugó con intensidad desde los primeros minutos, decididos a remontar en el marcador global.

Lo que se presenció fue una batalla de talento, tanto a nivel individual como a nivel táctico. Las bandas fueron los espacios donde se rodó el balón con mayor duración, con un antológico partido de Marcelo y Carvajal del Real Madrid y de Ribery y Lahm por parte del Bayern.

El punto de inflexión del duelo fue la expulsión del centrocampista del Bayern Arturo Vidal. La ausencia del jugador evidenció que la plantilla del Madrid se encontraba en un mejor estado físico y mental, tanto por la localía, como por la juventud global de sus jugadores, y también obligó a que el Bayern reajustara a su equipo, limitando su accionar ofensivo y sacrificando a su goleador nato, Robert Lewandowski.

Cristiano Ronaldo, quien se encontró perdido gran parte del juego, al final despertó y marcó tres goles trascendentales, dos de ellos en fuera de juego. La goleada del Madrid fue liquidada por un excelente Asensio. Las anotaciones del Bayern se dieron a través de Lewandowksi, vía penal, y por un autogol de Sergio Ramos.

La Juventus deberá vencer al cuadro del principado si quiere llegar a Cardiff / Imagen: www.juventus.com

El Barcelona, por su parte, no pudo el miércoles contra la Juventus. El equipo azulgrana arrastraba una contundente derrota de 3-0 en el partido de ida. Sin embargo, el apoyo de la afición y los sueños de una remontada épica dotaron al equipo hispano  de un ímpetu que se vio reflejado en una serie de ataques constantes.

La Juventus defendió con capa y espada, y dio una clase magistral de resistencia. Su estrategia se basó en desgastar al equipo contrario, desesperarlo, con largas posesiones y una impecable demostración de la defensiva, lideradas por el central Bonucci.

Messi fue disminuido completamente y sus pocas jugadas de peligro se vieron desviadas de la portería o acabaron en las manos de Buffon. Neymar, el más activo, comenzó a irritarse por el cerrajón juventino, y, presa de la rabia, inició a cometer varias faltas, que resultaron en una tarjeta amarilla. El empate fue el resultado de un juego de presión y fuerza, táctico y rudo, donde el espectáculo se posicionó en un segundo plano y  la remontada fue solo un sueño lejano.

El Dormtund, todavía afectado por el incidente de la explosión en su camión de la semana pasada, fue vapuleado por el heroico Mónaco, que los venció por 3 a 1. Resaltaron las actuaciones del “Tigre” Falcao y del joven de 18 años Kylian Mbappe. Por su parte, el Leicester City y el Atlético de Madrid empataron 1-1 en Inglaterra. El global quedó 2-1 favorable para los colchoneros y la gran final, su tercera en tres años, está cada vez más cerca.

Santiago Díaz Dopazo