Éxito vemos, desacuerdos no sabemos. Tras bambalinas pasan un sinnúmero de complicaciones, y esto no solo aplica a los conciertos, o a la farándula en general, también en los negocios.  Y, efectivamente, el drama no podía faltar en la creación de una de las franquicias de comida más importantes del mundo.

Esta realidad es la que quiso retratar el director John Lee Hancock (Un sueño imposible) con Hambre de poder, una película basada en los acontecimientos que llevaron a la creación de uno de los símbolos más reconocidos del mundo: el de los Arcos Dorados de McDonald’s.

La historia gira alrededor del poco exitoso vendedor Ray Kroc (Michael Keaton), quien trabaja en Illinois durante 1954. Pero, su suerte empieza a cambiar tras una llamada telefónica, en la que recibe un pedido inesperado. Al analizar su vida y  ver que no tiene nada que perder, decide salir hacia California, el destino del encargo.

Imagen: Facebook oficial

Al llegar, descubre que su comprador es un restaurante con una gran demanda, y una velocidad de servicio nunca vista. Ahí conoce a los dueños, los hermanos Mac (John Carroll Lynch) y Dick McDonald (Nick Offerman).

A partir de ese momento, Kroc decide que debe ser parte del gran proyecto conocido como McDonald´s. Si bien el protagonista tarda en convencer a los dueños para que inicien franquicias de su exitoso negocio, logra ganarse su confianza para poder abrir más establecimientos.

Aunque al principio Kroc se alinea con cada una de las condiciones que le puntualizan los hermanos, el vendedor demostrará, al paso del tiempo, lo despiadado y ambicioso que es al explotar una idea que no era suya.

Esta producción guarda cierta cercanía con cintas como Red Social y Jobs. En las tres, vemos como un hombre estadounidense, adicto a su trabajo, se vuelve exitoso al poder desarrollar la visión de un proyecto, o idea.

Pero esta similitud no la vuelve una copia de las anteriores. El escritor de Hambre de poder, Robert D. Siegel, ilustra su capacidad de armar una historia coherente y en este caso, salpicada por las traiciones, aunque por momentos, cae en la monotonía.

Imagen: IMDb

Por otra parte, este filme nos muestra que ni Mark Zuckerberg, ni Steve Jobs, fueron los primeros en desarrollar una idea inspirados por otra fuente, sino que, visionarios como ellos ya existían desde hace más de 60 años.

Dejando a un lado las comparaciones, hay que destacar las actuaciones bien ejecutadas de Keaton, Offerman y Lynch. No cabe duda que el también protagonista de cintas como Birdman y Spotlight vuelve a acaparar los reflectores con este papel, al encarnar a un individuo dirigido por sus aspiraciones laborales, personales, y la ambición de tener más de lo que poseía.

Offerman demuestra fortaleza y desconfianza como Dick McDonald. Si bien este personaje solo es periférico al de Kroc, es valiosa su aportación. Él enseña una de las caras de los negocios, el deseo de la perfección y el control.

Su contraparte, Mac, interpretado por John Carroll Lynch, es una buen complemento para su hermano, ya que nos revela la cara amigable y de confianza que los compañeros de negocios también pueden personificar.

Finalmente, se puede decir que es un cinta con una historia interesante, con destacadas actuaciones, y con un protagonista, que parece ser cada vez más recurrente: el ambicioso, pero visionario.

Está cinta cuenta con un 83 en el indice Rotten Tomatoes, y se estrenará mañana en las salas de México.

Imagen: IMDb

Ficha técnica

Director: John Lee Hancock

Escritor: Robert D. Siegel

Año: 2016

País: Estados Unidos

Reparto: Michael Keaton (Ray Kroc), Nick Offerman (Dick Mcdonald), John Carroll Lynch (Mac Mcdonald), Linda Cardellini (Joan Smith).

Gabriel Ramírez