Las Panteras de básquetbol de la Universidad Panamericana viajaron el pasado fin de semana a Puebla para enfrentarse a tres diferentes rivales -UDLAP, UPAEP y UMAD -,  como parte de la segunda temporada de juegos de la liga ABE.

Esta vez decidimos acompañarlos en su gira de viernes, sábado y domingo para vivir la emoción de los partidos foráneos y traerte todos los detalles. Si eres universitario,  asistir a un partido de las Panteras en otro estado es, créeme, una experiencia que vale la pena vivir.

No apto para cardiacos (Viernes 17 de febrero)

Son casi las siete de la tarde de un día de febrero, afuera el viento de Puebla golpea todo a su paso. Gélido e insistente logra colarse por la entrada del gimnasio, pero pronto pasa a segundo plano.

Una manchita circular resalta en el jersey blanco que distingue a la porra de la UP.

-¿Son de la UP, verdad?- pregunta un señor amable y entusiasmado.

–Sí- respondo mientras estiro la mano para contestar su saludo.

Somos menos de 10 personas las que estamos dispuestas a desgarrar la garganta en el gimnasio de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) apoyando a las Panteras, mientras que, ocupando casi la totalidad de las gradas, la porra local se prepara para ahogar nuestro grito.

Los jugadores de la UP entran a la duela y comienzan a calentar. Apenas una hora antes habían sido detenidos en la carretera por problemas con la camioneta rentada que los transportaba. Después del desconcierto, lograron salir bien librados –pero sin camioneta- para llegar en taxi apenas 20 minutos antes de la hora del partido.

En el básquetbol, la concentración es vital, y después de haberse sometido a una dosis de estrés, uno espera que el juego no comience en su nivel más alto, pero ahí están ellos, como si no hubiera pasado nada, con el semblante de quien se ha tomado en serio las cosas y actúa de manera inteligente, con la mirada del artista que pisa con confianza el escenario.

Los Aztecas de la UDLAP también pisan la duela con confianza, con la fuerza que los ha llevado a posicionarse en el segundo lugar de la tabla de la conferencia a la que pertenecen, la del Centro.

El silbatazo de inicio se propaga resonando con un eco agudo hasta perderse en el ambiente, y el partido comienza. Durante los primeros 15 minutos, las Panteras consiguen sumar 16 puntos en el marcador, 5 por debajo de los 21 que los Aztecas logran anotar.

Quien haya asistido a partidos previos del representativo de la UP, sabrá que el primer cuarto, por lo regular, no es el fuerte del equipo; sin embargo, luego suelen remontar, y así fue. La distancia en el marcador se redujo para el final de la primera mitad del juego, quedando 32-33 a favor de la UDLAP. Solo un punto abajo, un punto que las Panteras perseguirían a como dé lugar.

Cada minuto, cada segundo de juego mantiene al público al filo del asiento. Todos los jugadores en la duela pelean el triunfo como si fuera un juguete a punto de romperse al ser jaloneado por dos extremos opuestos.

La UDLAP consigue el balón y tira, pero no anota. La UP lo recupera y lo lleva de un extremo a otro de la cancha, pasándolo entre los miembros del equipo, evitando a los contrincantes que se lanzan y se paran como roca firme para obstaculizar su paso.

¡Canasta de tres puntos por parte de Alexis (#35)!, ¡Canasta por parte de Julio (#1)! Jugada perfecta entre Gabriel (#10),  Elliot (#11), Sergio (#7) y Marco (#14), que termina en falta a favor de la UP. Pase, pase, Marco finta a dos jugadores contrarios, colada y anotación. Las Panteras terminan el tercer cuarto un punto arriba de la UDLAP, 52-51.

Llega el último cuarto. La parte más emocionante del partido, la recta final, en donde se define quién se lleva el triunfo, síntesis de una estrategia pensada, jugadas atinadas y todo el esfuerzo de los 45 minutos anteriores.

Ambos equipos toman sus lugares para frenar la ofensiva del contrario. Los puntos suben de manera proporcional haciendo incierto el resultado final. Llegan a los 66-65 a favor de la UP mientras en el reloj quedan 23 segundos. La UDLAP logra colarse entre la defensiva de los felinos y voltea el marcador 66-67. ¿Todo está perdido?

El público grita, aún hay esperanza para las Panteras, quienes recuperan el balón en una jugada acelerada, casi desesperada. Oscar (#0) corre entre los adversarios mientras los aleros los detienen. Los espectadores contienen el aliento. ¿lo va a lograr? Oscar evita que le roben el balón y salta cuando quedan menos de dos segundos en el reloj. ¡Canasta! La incredulidad y emoción nos levanta gritando “victoria”.  68-67.

Pero el reloj aún no está en ceros, quedan .09 segundos y le toca sacar a la UDLAP. La mayoría de los aficionados de los aztecas da por perdido el juego, incluso empiezan a salir. Menos de un segundo, casi el tiempo que uno se tarda en pronunciar la palabra ‘segundo’.

La UDLAP sabe que es momento de todo o nada y el balón se dirige a las manos de su mejor tirador, Gabriel Vázquez (#4), quien lo recibe, se acomoda y lanza. El esférico sale de sus manos, suena la bocina y el tablero se ilumina con una luz roja. El balón parece suspendido en el aire y todos lo siguen con la mirada. Como si fuera en cámara lenta, el balón cruza la red y la porra de la UDLAP se levanta para festejar. 68-70 a favor de los verdes.

El equipo contrario, incrédulo y decepcionado, regresa a la banca. No gritan, no reclaman, no dicen nada, y su expresión corta de tajo la euforia del minuto anterior. La porra a su favor no sabe qué decir, después, por separado, los anima. Fingen una sonrisa para la foto, pero en el fondo se quedan con la intriga del triunfo que vieron tan de cerca.

Son consientes de todo lo que el resultado significa y poco a poco, muy sutilmente, casi de forma imperceptible para los ojos ajenos, una brisa de satisfacción se asoma en su semblante, pues saben que dieron un buen partido.

Alexis Mata (#35) busca a sus compañeros para iniciar la jugada | Imagen: Paola Ortiz

La UP consigue el triunfo en el nido (Sábado 18 de febrero)

La mujer de blusa roja nos informa que, si queremos entrar a ver el partido de temporada regular, tenemos que pagar una cuota de 40 pesos. Mientras ella da sus explicaciones de por qué hay que pagar, detrás de ella están los jugadores del equipo de la UP tirados en la duela haciendo ejercicios de estiramiento. Aún faltan 20 minutos para el partido.

El nido, como se le conoce al gimnasio de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), es más pequeño que el del día anterior. Es sábado y quizá por eso las gradas no están desplegadas. Solo están las gradas de cemento en uno de los lados más largos de la cancha, y pequeños espacios para sentarse a ras de duela en las tres aristas sobrantes.

De pronto empieza a sonar música en las bocinas y una voz de animador da la bienvenida a la UP y presenta a cada uno de los integrantes del equipo, mientras los demás aplauden cada que mencionan uno de sus nombres. Después, se presenta a los anfitriones, quienes visiblemente ya están acostumbrados al espectáculo de entrada.

Todos los jugadores se colocan en posición y el balón vuela en el aire para dar inicio al partido. Las Águilas de la UPAEP brincan más alto y ganan la primera jugada que termina en canasta. Las Panteras tratan de recuperarse, pero en más de una ocasión, a punto de tirar a la canasta, la defensiva contraria roba el balón y vuelve a anotar.

La diferencia en el marcador se hace notoria por un minuto, pero luego se reduce cuando las Panteras comienzan a marcar el ritmo. Marco Luna (#14) gana un par de tiros libres. La porra contraria se vuelve en su contra para desconcentrarlo y hacerlo fallar. Antes de entrar a la UP, Marco estaba entre las filas de la UPAEP y ahora, por primera vez, se enfrenta al que un día fue su equipo.

Marco falla un tiro libre y acierta el segundo. El juego continúa, y aunque hay varias jugadas que no se alcanzan a completar gracias a la defensiva del contrario, la UP evita que la diferencia de puntos aumente. La mitad del partido termina con un marcador en 28-26 a favor de la UPAPEP.

Las Águilas no se confían, pues saben que en cualquier momento el marcador puede volverse en su contra. Las Panteras pelean por la canasta que los puede poner en la delantera. Juegan en equipo y Julio (#1), Marco (#14) y Oscar (#0)  se reparten los puntos, que al final serían 17 para cada uno.

Alexis Mata (#35) se suspende en el aire para anotar una canasta | Imagen: Paola Ortiz

Están a un punto de empatar, pero suena la bocina y el tercer cuarto termina en 47-46. Desde las gradas la percepción de la velocidad y la fuerza de impacto disminuye, pero a ras de duela el piso tiembla con las pisadas seguras que todos dan al correr; los golpes casi son audibles cuando dos jugadores chocan, y la percepción de la rapidez a la que juegan te asegura que no, no cualquiera puede ser deportista de alto rendimiento.

Elliot (#11) y Gabriel (#10) entran a la duela de vez en cuando para cambiar el ritmo del partido. Su participación no es indiferente, pues logran evitar que la ofensiva contraria cumpla su objetivo y mueven el balón a la zona de anotación, en donde ellos también contribuyen y logran un par de puntos.

El partido está por terminar, pero las Panteras logran empatar el marcador 52-52. Y de ahí para arriba. Se apoderan del balón y meten 6 puntos más, mientras la UPAEP solo logra tres.

Julio gana dos tiros libres, segundos después, Marco también. Oscar mira el reloj, son pocos segundos los que quedan, retiene el balón lo más que puede y anota una canasta más. Se gastan las milésimas de segundo que quedan en el reloj y el partido termina. 57-64. ¡Triunfo para las Panteras!    

Duelo de felinos  (Domingo 19 de febrero)

El comentarista que está detrás repite incansablemente que el equipo de la UP se ve deprimido. No están deprimidos, se notan un poco cansados, pero no deprimidos. Es domingo y este es el tercer y último juego en Puebla de este fin de semana.

Los Tigres Blancos de la Universidad Madero Puebla (UMAD) se ven frescos y decididos a conseguir la victoria para subir en la tabla durante esta segunda vuelta de juegos de la Liga ABE.

Los poblanos anotan primero y logran frenar las dos jugadas de inicio de la UP. Su defensiva es fuerte y quizá su estrategia sea esa, defender más que atacar. Las faltas en los dos equipos comienzan a acumularse desde el primer cuarto.

La UMAD saca una ventaja considerable en el marcador, pero antes del final del segundo cuarto, la UP logra reducir la diferencia. La primera mitad del partido termina 35-37 a favor de los Tigres.

Alexis Mata (#35) anota una canasta de tres puntos, pero en menos de un minuto la UMAD empata y vuelve a quedar dos puntos arriba. El tercer cuarto cierra en 52-54 a favor de los poblanos.

Las Panteras han hecho rotación de jugadores un par de veces, la defensa funciona, solo el jugador con el número 15 del equipo contrario logra anotar canastas seguidas; sin embargo, la ofensiva de la UP es la que sufre, porque hoy la defensa de los locales es mejor.

Llegan los últimos 15 minutos del juego, el ganador aún no está definido, aunque las estadísticas se inclinan por la UMAD. Andrés Sánchez –coach de la UP- pide tiempo fuera un par de veces para plantear las jugadas siguientes y cambiar la estrategia, pues el tiempo corre y con él se va la posibilidad de voltear el marcador.

Queda menos de un minuto en el reloj, Oscar Piña (#0) anota una canasta y el equipo contrario, al tratar de impedirlo, comete falta, por lo que se le asignan dos tiros libres a Oscar. Meterlos no le dará el triunfo a la UP, pero sí reducirá la diferencia en el marcador. Bajo la presión de la porra contraria, Oscar se concentra y bloquea el sonido a su alrededor. Anota el primer tiro. Respira profundo y ¡anota el segundo!

Por el número de faltas que se han acumulado, ambos equipos tienen arriba la tarjeta roja que avisa que, cualquier sanción que se cometa a partir de ese momento, le brindará dos tiros libres al equipo contrario.

La UMAD va dos puntos arriba, el balón está cerca del aro que las Panteras defienden y de pronto se escucha el silbato. Dos tiros libres para los Tigres. Encestan y el juego continúa para ser detenido nuevamente por una sanción. Otros dos tiros libres para la universidad poblana.

Los pocos segundos del reloj se terminan y la UMAD se lleva el triunfo con un marcador en 73-79.

La primera jornada en Puebla llega a su fin. Las Panteras regresan a la Ciudad de México. Algunos integrantes tienen examen al día siguiente, otros entran a las 7:00 horas; el próximo fin de semana les espera una rutina similar: volverán a territorio poblano para enfrentarse a dos universidades más el viernes 24 y sábado 25 de febrero.

Hasta el momento, las Panteras se encuentran en la sexta posición de la conferencia centro con 7 juegos ganados y 14 derrotas, lugar que puede cambiar en las próximas semanas dependiendo de los resultados del próximo fin de semana y de los demás equipos.

La vida de un estudiante deportista va a ritmos rápidos, pero la pasión por el básquetbol y el sabor del triunfo que se llevaron valen la pena.

Paola Ortiz