Después del certero golpe que Uber le propinó a los taxistas de la Ciudad de México, Taximex, una empresa mexicana de sitios de taxis –con más de 50 años de trayectoria– ha decidido no dejarse vencer creando su propia aplicación para smartphones.

Taximex

Taximex

Son las siete de la tarde y hay más de cuatro coches en fila en un sitio de taxis en la colonia Nápoles, de la Ciudad de México. Me acerco para entrevistar a uno de los choferes sobre su punto de vista hacia la empresa Uber. Me interesa saber de su propia voz cómo ésta ha impactado en su trabajo.

Alberto Terrazas, un taxista del sitio Taximex, me concede la plática. Tiene el pelo blanco, completamente cenizo, usa anteojos y se le notan más de sesenta años de edad. Está relajado y amigable, aún cuando lleva más de diez minutos esperando por un pasajero.

–Los Uber sí nos han afectado –responde–. El pasaje de sitio ha bajado en gran medida, nos afecta más a nosotros, los taxistas de sitio que a nuestros compañeros, los rosas.

El sitio para el que trabaja, TaxiMex, proporciona más de cuarenta y un mil servicios de transporte en la modalidad de radio taxi. Según la empresa, es considerada por sus usuarios como una de las más seguras y confiables del Distrito Federal y el Estado de México. Cuenta con más de 250 vehículos que disponen de sistemas de radiocomunicación y que se distinguen por sus colores: son blancos con franjas amarillas y rojas.

Pese a los años que tiene operando y la red de clientes leales con la que cuenta, Taximex al igual que otros sitios, ha visto disminuir su demanda 60 por ciento con la entrada de la multinacional Uber, de acuerdo con choferes entrevistados. Uber, que ofrece servicio de transporte por medio de una aplicación y pago único por tarjeta de crédito o débito, lleva cerca de dos años en México y se ha posicionado en varios estados como Querétaro, Puebla, Guadalajara y Tijuana. Frente a su expansión, los directivos de Taximex idearon una estrategia para competir con ésta.

Alberto, el chofer de Taximex, me cuenta que su sitio está por lanzar su propia aplicación para smartphones, que se podrá descargar en dispositivos Android y iOS y que verá la luz en este mes de julio.

Taximex

Taximex

En medio de nuestra conversación otro chofer se acerca. Estaba aburrido dos taxis atrás de nosotros esperando que un usuario solicite su servicio. Dice que escuchó de lo que hablábamos y que le pareció interesante comentar también su punto de vista. Gilberto Hernández, un señor de apenas 1.60 metros de estatura y de unos cuarenta años, no oculta su molestia hacia Uber. Se queja de que a ellos como taxis de sitio el gobierno del Distrito Federal les hace pagar una tarifa anual de cerca de 2 mil pesos al año, más el examen médico y de pericia que les obliga a hacerse la Setravi, así como el pago de la revista, que son unos mil 100 pesos. También tienen que pagar el taxímetro, su instalación y verificación, otros 300 pesos, mientras que a “ los Uber” no les exigen eso, reprocha.

–Cómo son coches particulares, joven, cualquiera puede meter su coche a trabajar y sin requisitos, sólo un chofer y un celular, de esos que traen GPS –añade.

De acuerdo con un chofer de Uber, entrevistado por mi colega, aunque los requisitos para trabajar en esa empresa también son varios la inversión es menor que la que hacen los taxis.

Uber

Uber

–Como es un servicio privado se puede conducir con la licencia tipo A. Sólo debe estar vigente, tenemos que presentar carta de antecedentes no penales, comprobante de domicilio, comprobante de estudios hasta preparatoria, acta de nacimiento, y pasar por cuatro exámenes. Primero es el examen de conocimiento de la ciudad, conocimiento de la aplicación, un examen psicométrico, después te hacen una entrevista laboral. Si pasas esas tres etapas te hacen un examen médico –le dijo el chofer de 24 años, trajeado, a bordo de un Aveo 2015.

En el sitio de Taximex Alberto se mete a su auto y desde ahí me enseña sus tarjetones, su licencia y otros documentos que carga y que son parte de los requerimientos que se les exigen para circular legalmente.

–Si usted pide un Uber sólo tiene sus placas, su celular en el tablero y ya. No llevan su tarjetón, ni placas de taxi –dice.

–Si usted nos aborda, ya sea aquí en el sitio o en la calle –interrumpe Gilberto– automáticamente está asegurado como pasajero en caso de choque o accidente, y cuenta con seguro de gastos médicos, ambulancia y lo que se llegue a necesitar. Ahora: ¿usted sabe si el Uber cuenta con eso? –me pregunta con una risa sarcástica.

Alberto y Gilberto sienten confusión y enojo por la afectación que les ha causado la modalidad de transporte privado que se introdujo al país.

–Y ustedes, ¿se cambiarían a Uber como choferes? –les pregunto.

–No.

—¿Por qué?

—Nos sentimos muy a gusto aquí con la empresa. Hemos estado desde los años ochenta trabajando, ¡imagínate!, no nos moveríamos de aquí. Ha habido bajas en el pasaje, malos años como en todo, pero gracias a Dios siempre sacamos lo necesario para vivir. Con lo de Uber sí nos vimos afectados, la demanda nos bajó como 60 por ciento, justo seis meses después de que la empresa empezó a operar. Pero aún así tenemos clientes de base, aquellos que desde los noventa nos solicitan el servicio, que ya nos conocen y están familiarizamos con nosotros.

Justo después de esta respuesta, Alberto sale con un pasajero, un adulto que aborda el taxi mientras platicamos hasta que se despide de mí. Me quedo con Gilberto, quien reafirma una y otra vez su postura hacia Uber y pronostica el futuro de dicha empresa: el Gobierno del Distrito Federal apoya a Uber y no los va a quitar de circulación.

—Todo es dinero, joven, para ellos es dinero y mientras les genere dinero no van a mover nada –concluye.

Después de la polémica en torno a la legalidad del servicio que presta Uber, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, afirmó que aplicará las mismas leyes a ésta y a Cabify que a los taxistas. Esto, dijo, para generar mayor equidad­ en la competencia. Sin embargo, que el objetivo se cumpla está por verse. A casi dos años de la entrada de Uber el impacto que han sufrido los sitios de taxis es profundo como lo constaté ante el poco movimiento que se registra en el de Taximex, de la colonia Nápoles.

Texto y fotografías: Javier Quintana y Mariana Sabau

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Este reportaje forma parte de una serie de textos que se trabajó en la clase de Periodismo especializado, a cargo de la profesora Verónica Sánchez, en el curso de verano 2015.