Los diseños mexicanos no siempre han sido apreciados por los connacionales. El colectivo de diseñadores Happening nació hace seis años, y, en un comienzo, los únicos compradores que tuvieron fueron los turistas extranjeros. Las fundadoras Cynthia G. y Bárbara Betanzos tuvieron que explicar a los compradores nacionales que el precio de sus diseños se debía a la calidad del material y del diseño, ya que son únicos y no se pueden encontrar en otros mercados.

El colectivo de Happening decidió por este motivo implementar el sello “Hecho en México”, para respaldar su trabajo, la labor de seis diseñadores, que los ha llevado a las páginas de publicaciones como InStyle, TimeOut y Vogue.

El logotipo “Hecho en México” puede usarse en productos que son elaborados en el país a partir de partes o insumos mexicanos o, bien, comercializados en su  estado natural.

La acogida de los diseños de Happening tomó un tiempo.

“Era muy difícil que la gente entendiera y empezara a consumir lo mexicano. Siempre estaba la mente malinchista, que prefería las marcas extranjeras y, además, tampoco eran los grandes

Happening ha tenido que luchar para posicionarse como una empresa mexicana de calidad. Crédito: Brenda Aguilar

productores”, explicó Paola Leal, trabajadora de la empresa desde su fundación.

La desventaja de pertenecer a las Pymes

Happening, como la mayoría de las empresas del país, forma parte de las pequeñas y medianas empresas, también conocidas como Pymes.

Estas no reciben los mismos beneficios que las empresas grandes, asegura el especialista en Desarrollo Económico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México, Mario Gabriel Rangel Vargas: “A partir del tratado del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) se favoreció la entrada del capital extranjero con medidas fiscales y arancelarias, y ese trato no se lo ofreció el Gobierno a la pequeña y mediana empresa mexicana”.

Sin embargo, según informa el INEGI, el 99.8 por ciento de las empresas registradas en México son Pymes. Por tanto, el crecimiento económico del país depende en gran medida del fortalecimiento de las mismas.

El Gobierno ha impulsado a los emprendedores mexicanos a través de programas como los que ofrece el Instituto Nacional de Emprendedores (INADEM) o los programas del Instituto Mexiquense del Emprendedor. No obstante, la llegada de la administración del presidente Enrique Peña Nieto en 2012 supuso un recorte en los fondos de ciertos programas.

Beatriz Atollini, empresaria mexicana, fue una de las perjudicadas. Ella obtuvo durante varios años fondos del programa del INADEM, ya que sus productos eran hechos en México y contrataba a madres solteras, pero, a partir de 2012, perdió ese capital y, en consecuencia, la situación se complicó.

El relanzamiento del sello ‘Hecho en México’

En el bazar de Coyoacán, cada vez aparecen más productos artesanales con diseño novedoso. Crédito: Anna Velasco

La campaña “Hecho en México” se lanzó por primera vez en 1978, durante el mandato de José López Portillo; desde entonces ha sido parte del diseño y la producción mexicana, pero, ¿qué pasó?

La estrategia política y económica del Gobierno federal fue, en realidad, para contrarrestar el déficit en la balanza comercial que ocasionó la importación de productos extranjeros.

El economista Rangel Vargas asegura que la política no terminó apoyando al mercado nacional, en concreto a las pequeñas y medianas empresas, sino a las empresas extranjeras, debido a que los productos que se importaron fueron más baratos y con una supuesta mejor calidad.

Ahora, después de la llegada del presidente estadounidense Donald Trump, resurgió la campaña como una medida paliativa ante el aumento del precio del dólar y las amenazas arancelarias de Estados Unidos a México. Así que, como parte del apoyo al consumo interno, la Secretaría de Economía (SE) implementó una plataforma digital para que los productores pudiesen solicitar el logotipo, ya que antes se solicitaba únicamente de manera física en una de las oficinas de gobierno.

A partir del relanzamiento, la Secretaría de Economía ha recibido 751 solicitudes (hasta el 02 de mayo 2017); de las cuales, 260 han sido aprobadas, 113 se encuentran en proceso por falta de requerimientos o duplicación, y el resto no han sido revisadas. El tipo de productos para los que más se solicita el sello son de origen agrícola, tequila y cerveza artesanal.

También se instauró el uso del código de barras con el prefijo 750 para los productos mexicanos. En el país, la empresa encargada de administrar el código de barras es GS1 y 98 por ciento de los productos que se venden en tiendas mexicanas cuentan con un código de barras. Además, las Pymes son las empresas que más solicitan a GS1 este código.

Una estrategia con mucho potencial

La talavera es uno de los productos mexicanos que más atraen a los turistas. Crédito: Itziar Vázquez

Desde el lanzamiento de la campaña, las personas han participado a favor del consumo nacional a través de las etiquetas #HechoenMéxico o #Consumelomexicano.

Linio, un portal de comercio electrónico mexicano, realizó una encuesta durante el 2016 en la que se reveló que dos de cada tres mexicanos piensan que las marcas nacionales se ven opacadas por las marcas extranjeras.

Un 87 por ciento de los consumidores encuestados concordó en que las grandes cadenas de tiendas físicas no venden suficientes productos de marcas de nuestra nación y 42 por ciento de los vendedores de productos hechos en México piensa que los consumidores desconocen su existencia.

Aunado a estos resultados, en una encuesta realizada para este reportaje, 82 por ciento de las personas abordadas respondieron que sí han escuchado sobre el movimiento “Consume lo mexicano” y 98 por ciento conoce el sello “Hecho en México”.

Cuando les preguntamos qué palabras relacionaban con este sello, el vocablo que más se utilizó fue “calidad”, seguido de “artesanal” y “nacional”, mientras que otras personas lo ligaron con productos más específicas como “talavera”, “tequila” y “chocolate”.

Asimismo, al momento de comprar, los encuestados respondieron que solo 41 por ciento se fija si el producto es mexicano y tan para 31 por ciento de las personas es importante el origen de los productos.

El panorama económico ante el que se encuentran los mexicanos ha tenido efecto en el incremento del consumo de productos nacionales, pero todo indica que falta más por parte del Gobierno. La iniciativa y la creatividad ya existen en las mentes de muchos mexicanos. El sello no es suficiente.

Brenda Aguilar, Begoña Celorio, Ana Odiardi, Itziar Vázquez y Anna Velasco